viernes, 21 de septiembre de 2007

El cine de Gondry y yo


Ella camina hacia el centro de un lago congelado, el no sabe si seguirla, tiene miedo, siente que el hielo suena resquebrajándose. Ella le pide que le acompañe. El pregunta si es seguro, mira al lado contrario de donde Ella se aleja, parece tentado de salir corriendo. Ella insiste, patina y cae, golpeándose el trasero. El corre a verla. Despues están los dos, tirados en la nieve, mirando la estrellas. El dice que ese es el lugar en que quiere estar. Ella se acurruca a su lado.

La foto de ese momento reemplaza mi rostro, o lo que se supone deba ir en tu avatar de msn, de hecho es probable que en este momento adorne este post. Y si me preguntan, esta imagen simboliza perfectamente que es el amor. Estar con la persona que mas quieres en el mundo, en el momento mas feliz de tu vida, mientras abajo, el hielo se rompe, el caerse al agua congelada es cosa de tiempo.

La primera vez que vi Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos fue un golpe al mentón, un combo breaker. No sólo por la situación, o por las cosas que todo el mundo uede identificarse de esa joya, sino mas bien, por el descarado retrato de mi yo mas profundo que Monsieur Gondry y Mister Kauffman hacian con el personaje de Joel. Eterno Resplandor... no me llegó solo por la historia, o las sensaciones tan familiares explayadas en ella, sino porque el bueno de Joel quiere exactamente como quiero yo. De forma tímida, medio perfeccionista y profundamente atarantanda. Soy de los que recorren todo para encontrar ese regalo perfecto, pero con pena, si me siento herido soy capaz de decir y hacer sendas barbaridades, las que siento en el alma y trato de arreglar cuando se me enfría la cabeza. Y cuando me tocó el olvido, quise borrar. Y cuando quise borrar ahí me di cuenta que no quería y no podía. Y al final, en la dulce amnesia me di cuenta que de ciertas cosas es imposible esconderse. Que todos tenemos que aprender alguna vez.

Despues del golpe de knock out de Eterno resplandor... no podía hacer otra cosa que correr a ver La Ciencia del Sueño...y...no corrí, termine viendola en mi casa, pero no me arrepiento mucho de ello. Mejor, la degusté como un libro, volví atrás las veces que quise cuando una escena maravillosa me obligaba a contemplarla de nuevo, ojala la vida fuera asi.
Y de nuevo, en este caso, Stephane, partiendo por el rollo del padre ausente, afronta igual que yo un tímido amor que nace con una vecina, entre maravillosos mundos de cartón y mares de espuma y papeles de colores. El freak de Stephane huye, esconde su cabeza bajo la almohada y llora por teléfono cuando abre su corazón, y aunque se lo restriguen en la cara, no cree que alguien pueda quererlo, que pueda llegar a gustarle a alguien.

A final de cuentas, mi más que personal relación con el cine de Gondry, es esa, que es el cine de los tipos como yo, los callados, los poco duchos en este arte de querer, de conquistar; los poco engrupidores, los que pasan laargos ratos de solteria, y que cuando aparece alguien en nuestra vida, nos acercamos con curiosidad y un excepticismo previo al descubrimiento de un milagro, que es ése, que alguien te acompañe.

De obsequio, el trailer de la proxima pelicula de Gondry "Be kind Rewind", Jack Black borra accidentalmente todas las cintas del videoclub de su amigo (Mos Def), ya que por algun motivo tiene la cabeza imantada. Para reparar el daño, el par se dedica a recrear y grabar las peliculas perdidas con sus escasos medios. Así, los cazafantasmas, rocky, robocop, 2001 entre otras son vueltas a hacer con mas alma y cariño que recursos. En resumen, una carta de amor a ese cine que te maravilla, al que juegas de niño y siempre citas de grande. El cine que te queda en el corazón.


4 comentarios:

*******Lacónica******* dijo...

bueno
me convenciste
voy a ver esas pelis!!!
primero doy unos parciales...
así que dame tiempo

Francisco Aldea dijo...

Si la verdad no existe, si todo depende del ángulo desde el que se lo mire, entonces las peliculas de Gondry --y todas las otras que se han hecho en la historia-- no dicen nada, excepto lo que nuestros ojos quieren ver, y lo que nuestros oidos quieren escuchar.
¿Y entonces? ¿solipsismo hasta el infinito? En cierto modo, sí. Pero por otro lado, quizás la única forma real de comunicarse que queda es la que tú rescatas de la película: los gestos. Esos que a veces pueden ser tímidos, otras torpes, otras ataratandos, pero que son a fin de cuentas los que nos permiten com-prender lo que realmente el otro nos está diciendo.
Por eso los que conocemos la naturaleza de tus gestos, los que hemos sentido al lado tuyo, sabemos de qué hablas, realmente.
Namasté.

*******Lacónica******* dijo...

Al
me dejaste un comentario en la buhardilla y te lo contesté
besos

Jaela. dijo...

Sabes Al
Yo no se por qué esa calo hondo en tantos corazones o cabezas
Quizás por la belleza que se puede encontrar en lo cotidiano de una relación de pareja, habla de tolerancia, umm no sé a mi esa película me provoca tanta tristeza , de creer que algún día podremos olvidar .
Me olvide que te ya te había olvidado

Besos pequeño!!