jueves, 22 de marzo de 2007

Infancia nuclear


(Nota: debido a mi impericia en las lides bloggisticas, este post fue re-publicado, la versión anterior clotió...sabotaje de los poderes en las sombras?, quien sabe...)

Una de las gracias de esto de tener banda ancha, es la posibilidad, al menos para mí, de revisar videos y discos que difícilmente podrían llegara a mis manos, al menos, gratis, no. Levántenle un monumento al tipo que invento youtube.

En vista y considerando que tenía una gran biblioteca, videoteca y discoteca frente a mi, como si fuera el registro akáshico, comencé la búsqueda de una película que marcó mi infancia, lo mas aterrador y angustiante que recuerdo haber visto alguna vez. Ya saben, esa interrogante de “¿me será tan fuerte ahora, como antes?” más grande, con mayor bagaje y con un poco menos de inocencia.

La película en cuestión se llama “Threads”, la que yo pensaba, era “El día después”, claro que al buscarla, me enteré que ese no era su nombre. Confusión de infancia, o estupidez de los programadores chilenos de los 80`s, quien sabe. Bueno, “Threads” es una especie de documental ficcionado sobre el ataque nuclear a una ciudad inglesa. Es una mezcla de relato argumental, con datos duros sobre las consecuencias del ataque. Es muy fuerte, amarga y cruda, creo que no la dimensioné tanto cuando chico. Es una muy buena película, ya que cumple el fin, tan necesario en esa época, de advertir sobre que es lo que pasaría si.

Y ahí saltamos al tema del post. No sé si todos los que fuimos niños en los 80, en los últimos años de la guerra fría, tuvieron el mismo terror infantil que tuve yo, porque el mío era ese, la guerra atómica. No fue un trauma creado por ver esta película, era algo que venía de antes. Quizás era porque en mi casa siempre se estaba como informado de lo que pasaba en el mundo, o porque pasaba tardes enteras leyendo las Revistas Muy Interesante de mis tíos, o por, simplemente la época en que me tocó crecer. O quizás, y muy probablemente, he sido un freak desde chico, y me preocupan cosas que a los otros cabros chicos de mi edad no…

Pero ahí estaba, la pesadilla habitual, era salir al patio, ver uno de esos grandes bombarderos, obviamente rusos, que tiraban su carga mortal sobre Santiago, dejando el característico hongo en el cielo, mientras todo era destruido, y me dejaba a mi, sólo, entre las cenizas.

Por suerte, nada de eso pasó. Ya no existen esas dos superpotencias con el famoso botón para ser apretado y volar al mundo por los aires. Los miedos globales fueron cambiados por unos más personales (y los globales fueron cambiados por otros). El mundo sigue aquí. Para pesar de unos, y alegría de otros.

Haz click aqui para ver Threads, pero no digas que no te lo advertí

Y que otra canción, si hablamos del fin del mundo?



sábado, 17 de marzo de 2007

El Ermitaño(?)


Hace unas semanas, fui a un paseo con unos conocidos a Rapel. Ante mi ya, demasiado larga cesantía, era la oportunidad para despejarse un poco de santiago, de mi casa, y de casi todo en general, excepto de mi mismo.
Antes, sentía, o pensaba que tenía un serio problema para sociabilizar, y conforme ha pasado el tiempo, he ido dándome cuenta que ese no es “el problema”, lo pongo entre comillas, porque técnicamente, no hay ningún problema.
Ahora, ya bastante mas crecido, y supongo, con un conocimiento mas certero de mi mismo, llegué a la conclusión de que mi problema es no querer encajar cuando siento que no puedo, que fue lo que pasó en ese fin de semana en Rapel. Y como me ha pasado mil veces en mil partes.
Alguna gente pensará, al conocerme, que es timidez, miedo al ridículo o pesadez (existe esa palabra?) pero no es nada por el estilo. No es una actitud punk de mi parte, pero la verdad, nunca he sido de andar por la vida poniendo caras o cambiando mi actitud para agradar a la gente. La cosa tampoco es ser grosero. Sólo coherente, consecuente, y lo suficientemente fiel a si mismo, como para no andar disfrazándose para encajar en todas partes.
Por eso es que los floreritos jamás me han inspirado confianza.
En fin, no entraré en detalles particulares, ni generales sobre el viaje en particular, porque egocéntricamente (y respetuosamente) el tema soy yo.
Y para cerrar, un consejo: si usted, el día de mañana se le ocurre invitarme a alguna fiesta o reunión social, no se preocupe o sienta q estoy aburrido si tomo una posición distante. Estoy estudiando, observando, y buscando mi lugar. Acérquese y hábleme, si gusta, que si algo me agrada es una buena conversación, que puede ser superficial o profunda, me da igual, sólo trate de mantener una conversación. Verá que ese tipo que suponía tan tímido a la larga no es tal, o quizás si, pero que por lo menos es agradable.

Mejor, los dejo con Morcheeba. Esto de poner canciones es lo mejor, es...como tener mi programa de radio!...esto es Otherwise...disfrútela


martes, 6 de marzo de 2007

Uno


De alguna forma, siento que he abierto los ojos a mil cosas.He vuelto a mirar dentro mío con una suerte de claridad y calma. Me hacía falta salir de esas 4 paredes. Descansar el cuerpo, y el espíritu de esa falta de aire. Quizás, esté equivocado. Debería estar muerto de angustia por el asunto pega, pero no lo estoy, y no es por ser irresponsable. Creo que soy 100 cosas, menos eso. Sólo que siento, por primera vez en mi vida que...ya llegará, que nunca faltará.
Quizás, la ironía, si se puede llamar así, es el hecho de cambiar una cosa por otra, dejar de ganar plata por ganar paz, por ganar claridad. No es la primera vez que me lleno de sueños y proyectos, ni creo que sea la última. Pero hay algo distinto ahora.¿Será alguna especie de certeza?. quizas sea una esperanza general. Una sensación de que como sea, too saldra bien.
Quizás sea, tambien, cosa del día, de este momento, y estoy a la espera, y con todas las ganas de probar eso. Pase lo q pase, tengo un par de cosas ganadas ya. Me conozco mas que hace unos meses, cuando sentía una piedra amarrada al alma, pero no veía el nudo.
El mundo se ordena de nuevo. yo abro otra ventana. Veamos cuanto cambian las cosas.