Porque a veces, el tiempo se me hace denso, el aire irrespirable, liquido, espeso. Los músculos se detienen, el corazón queda en estasis, y todo lo hermoso se olvida.
Porque en mi ciclo personal del agua, las lágrimas las detiene el filtro de mi entereza. Y vuelven a mi cuerpo, y mi piel se pone salada, y sudo lágrimas por los poros. Y mancho mi ropa, mis manos, mis sabanas de pena.
Porque a veces, dudo, dudo de mis pies, de mis manos, de mis ojos, de la luz que nunca se de donde viene. Porque se me acaba la fé. Porque a veces, sólo a veces, quisiera quedarme enterrado, o hundido, dejar de brasear, de pelear el día a dia, de dejar que el mar a veces agrio me llevara no se adonde.
Porque a veces no hay viento, ni una estrella para perderse en un camino diferente, que puede ser el correcto. Porque no hay ternura. Porque la calma se transforma en frio, y mis brazos parecen muertos, sin fuerza para seguir golpeando la pared. Porque mis nudillos sangran, y aunque los cure, siguen sangrando.
Porque hay veces en que el mundo es silencio. Pero ese silencio que te lastima los oidos.
Porque a veces parece todo perdido
Porque siempre, a pesar de la rabia, a pesar de la mierda, de la avalancha de suciedad que el mundo puede tenerme reservada, hay una belleza que permanece incólume, en lo alto, que tambien es lo bajo.
Porque las espinas pueden transformarse en pétalos, la sangre, en bálsamo, el silencio en miel, los gritos, en besos. Porque la desesperación se transforma en fuerza, y le crecen alas, o mejor aún se vuelve luz, pensamiento y sentido y va donde le es tan necesaria.
Porque donde hay abismo, puedo conjurar un puente. Donde hay llamas, hay arboles si asi lo quiero. Porque la llave se la roba la voz al verso y puedo hacerle mia, y ahí, crear todo de nuevo.
Porque siempre, sin excepción hay algo en la nada.
Porque siempre hay un camino de vuelta que lleva al brillante porvenir
