El pensó seriamente si no se había resbalado con alguna estrella, que irónicamente había caído a la altura de sus pies, transformando el asfalto en un extraño plasma de olor dulce. Las luces se fueron a repartir sombras a otro lugar, y despertó con un sentido nuevo, feroz, extraño, como un Mesías ciego, veía mas allá de lo corriente, de lo fácil, desprovisto de todo, lleno de una nada absoluta, desnuda, insoluble. La descubrió, en un espacio intermedio entre milenios, entre eones de colores, que son olor, forma, energía, arquetipo, locura sueño y acto creador, verbo y sangre. Envuelta en la eternidad, como una crisálida de tiempo, ella dormía, soñando realidades, universos incomprensibles, con sus propias no-leyes. Y él, que cada vez era menos él, trató de definirse con su nuevo sentido y caminó hacia ella, por un extraño laberinto de ideas y sueños. Ella sólo dormía, esperándolo paciente, mientras nuevas estrellas nacían en sus pupilas cansadas. El aún camina por el extraño laberinto de cristal, acostumbrándose a su nuevo sentido, al nuevo El, que no es el mismo que cayó, o subió a la eternidad. el sigue caminando, esperando ir en la dirección correcta.
you bloom in spring
you move the sky
you’ve come in singing
you come in right




